lunes, 30 de septiembre de 2013

Fútbol para todos

No sé ustedes, pero a lo largo de mi vida me he topado con millones de conversaciones acerca de un deporte y sólo uno: el fútbol. He intentado integrarme, hasta he ido al estadio y he tratado de entender no sólo el juego, si no todo lo que hay detrás: los jugadores, entrenadores, jugadas, posiciones, hasta directivos. Pero nunca he podido entender por qué alguien podría poner tanto interés en eso.
No me malinterpreten. No digo que ver o disfrutar el fútbol me parezca algo malo o inútil. Pero que haya quien cambie planes importantes o que no pueda hacer nada el día que juega "x" equipo, sí me parece ridículo y una pérdida considerable de tiempo y energía.
Es que se pasan la vida pensando en el equipo, ya ni siquiera como si jugaran en él, no, va más allá. Es como si toda la vida dependiera de eso. Y que si el otro equipo no jugó bien, o que perdió contra el más "papita". ¡Qué importa! ¿A poco creen que a los jugadores les preocupa ganar? Ni siquiera ellos son tan entregados. No quiero desilusionar a nadie pero a ellos les importan los millones que les están pagando por cada entrada al estadio, abono, y no se diga de los partidos de pago por evento.
Peor que eso (sí, todavía hay algo peor), es la rivalidad que existe entre equipos que no tiene que ver con el juego. Hablo de las porras. Ahora resulta que ir y llenar un estadio de otro equipo es un gesto de lealtad y orgullo. Pues les tengo una sorpresa, gracias a su "lealtad" (a equipos de segunda, aclaro) los dueños de los equipos, los jugadores y directivos viven mucho mejor que ustedes. Y les da un gusto enorme que los vayan a ver al estadio porque cada vez que llenan el lugar, se oye más fuerte que las porras el "cachin cachin" de las cajas registradoras (en sentido figurado, porque ya ni ha de haber).
Yo sólo digo, porque luego se quejan de que no hay dinero.

martes, 23 de abril de 2013

Carretera al infierno

2 de Julio de 2010, el huracán Alex azota a la ciudad de Monterrey y llena a más de su capacidad al río Santa Catarina. Provocando destrucción de las principales avenidas de la ciudad. 

A casi 3 años después, y con quién sabe qué tantos millones de pesos invertidos, la ciudad no se ha levantado. Podíamos ver y oir anuncios en tele y radio después del huracán diciendo que los regiomontanos nos sabemos levantar. Qué triste mentira.

La verdad es que existen muchos tramos de las avenidas Constitución y Morones Prieto, que son las que delimitan la ribera del Santa Catarina, descuidadas y como si les hubieran pintado los carriles hace 50 años.

 A pesar de que una de las primeras medidas que se tomo fue la "creación" de los carriles express, en ambas avenidas. Estos ni siquiera han sido habilitados para funcionar como deberían: Incorporaciones a los carriles regulares sin señalización e improvisadas, provocando movimientos bruscos por automovilistas que no conocen o que no están acostumbrados a viajar por esos lugares. Carriles dobles y mal delimitados, provocando cerrones, sin decir del carril que se forma en Morones Prieto y de repente de la nada desaparece a la altura de la avenida Garza Sada. Y lo que ya es costumbre en todas las calles y avenidas, la mala pavimentación, con asfalto de tercera. 

Qué tristeza que haya gente que piense que Monterrey es una ciudad de primer mundo y qué coraje que nos la quieran vender así. No es posible que ni siquiera las avenidas más grandes e importantes de la ciudad tengan, un acotamiento, unas rayitas bien pintadas, y un asfalto, ya no de primera, pero de perdido de segunda que aguante por lo menos unos 5 años. 

¿Será acaso que necesitamos otro huracán más grande, para que ahora si empecemos de cero y hagamos las cosas bien desde el principio? Es probable, porque al parecer las cosas como están no tienen muchas maneras de mejorarse.