lunes, 30 de septiembre de 2013

Fútbol para todos

No sé ustedes, pero a lo largo de mi vida me he topado con millones de conversaciones acerca de un deporte y sólo uno: el fútbol. He intentado integrarme, hasta he ido al estadio y he tratado de entender no sólo el juego, si no todo lo que hay detrás: los jugadores, entrenadores, jugadas, posiciones, hasta directivos. Pero nunca he podido entender por qué alguien podría poner tanto interés en eso.
No me malinterpreten. No digo que ver o disfrutar el fútbol me parezca algo malo o inútil. Pero que haya quien cambie planes importantes o que no pueda hacer nada el día que juega "x" equipo, sí me parece ridículo y una pérdida considerable de tiempo y energía.
Es que se pasan la vida pensando en el equipo, ya ni siquiera como si jugaran en él, no, va más allá. Es como si toda la vida dependiera de eso. Y que si el otro equipo no jugó bien, o que perdió contra el más "papita". ¡Qué importa! ¿A poco creen que a los jugadores les preocupa ganar? Ni siquiera ellos son tan entregados. No quiero desilusionar a nadie pero a ellos les importan los millones que les están pagando por cada entrada al estadio, abono, y no se diga de los partidos de pago por evento.
Peor que eso (sí, todavía hay algo peor), es la rivalidad que existe entre equipos que no tiene que ver con el juego. Hablo de las porras. Ahora resulta que ir y llenar un estadio de otro equipo es un gesto de lealtad y orgullo. Pues les tengo una sorpresa, gracias a su "lealtad" (a equipos de segunda, aclaro) los dueños de los equipos, los jugadores y directivos viven mucho mejor que ustedes. Y les da un gusto enorme que los vayan a ver al estadio porque cada vez que llenan el lugar, se oye más fuerte que las porras el "cachin cachin" de las cajas registradoras (en sentido figurado, porque ya ni ha de haber).
Yo sólo digo, porque luego se quejan de que no hay dinero.

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